Si quieres ser feliz desenamorate de la zanahoria.

Desde pequeños tenemos una gran capacidad para idealizar, desde papá noel y los reyes magos hasta esa persona maravillosa que acabas de conocer. Sin esa motivación desorbitada no estaríamos donde estamos hoy  y ni posiblemente ni siquiera estaríamos, dado que el enamoramiento es el pegamento que une a las personas para decidir tener hijos juntos. Pero llega un momento en tienes que crecer y ver que nada que hagas te va a hacer feliz de forma continuada, más que nada porque tu cerebro está concebido para devolverte a tu estado anímico normal tras el periodo de adaptación al nuevo logro o circunstancia. Es más puedes sentir el vacío existencial que WIll Smith detalla cuando llegas a la cima y te das cuenta de que no es tan increíble como pensabas. La mitología irlandesa tiene una forma bellísima de explicarlo, existe un personaje mítico llamado el Leprechaun que está con un caldero lleno de oro esperándote cuando llegues a  la base de un arco iris.  ¿Dónde está ese arco iris? Pues claramente donde tu no estas ni podrás estar ya que no podrías ver un arco iris si estás en ese sitio, aparecería en otro sitio. El problema es confundir la alegría con la felicidad. El primero es un momento placentero momentáneo y el segundo una experiencia más perenne. Esta última no depende tanto de los vaivenes de la vida pero si de tu perspectiva en ellos. El tema es que el cerebro tiene una gran capacidad para ponerse en modo supervivencia y si te dices que necesitas tal o cual cosa (la zanahoria) la mente se cierra y supeditas tu felicidad a conseguir un objetivo que al final no te hara feliz de todas maneras a largo plazo pero si te limita de disfrutar el proceso.

Cada dia soy billonario, burgues, proletario y mendigo.

Cada dia, suele tener momentos sublimes, monotonos, agobiantes y dolorosos. Si partimos de la base que el pasado ya paso y el futuro no existe todavia, en mi presente puedo ser inmensamente afortunado en un momento del dia y desdichado en otro. 

Ancestralmente, las metas estaban claras: cazar, sobrevivir, reproducirse, ganar la guerra o trifulca. En nuestra gran fortuna de vivir en un mundo predecible en el que nuestras necesidades basicas estan cubiertas, no tememos por nuestra vida ni por la de los nuestros y cada dia desde que se origino la revolucion agricola se parece al anterior, necesitamos crear dinamismo que se adecue a las necesidades de nuestro cerebro. De ahi que enfatizamos el ¨Si quieres puedes¨ y tus sueños te haran feliz o al menos el proceso de conseguirlos lo hara. SIn embargo esta vision requiere de presente (trabajo para alcanzar la meta) y futuro (llegar a la meta). Tiene un apice machiavellico ya que el fin del sueño justifica el trabajar duro postergando el disfrute del momento presente por el bien mayor de la felicidad soñada. SIn embargo las pequeñas alegrias son las que colman cada momento. La luz y la suave brisa que te acarician por la manana, la sonrisa de tu hijo despues de una hora llorando..

Vivimos vidas de falsas alarmas ya que los parametros que nos funcionaban en la prehistoria ya no nos funcionan. Empezamos el dia con una alarma, despues nos preocupamos de tragedias que pasan en el otro lado del mundo, ya que, nuestra tribu se expandido de unas veinte personas a ocho billones, nos importa la vida personal de personas famosas que nunca conoceremos, nuestro sistema nervioso esta diseñado para entender que si tenemos que . NO hay ninguna meta o sueño que me va a hacer feliz punto. Hay metas o sueños que me pueden dar una alegria grande pasajera y otros que me daran un sentido de satisfaccion mas permanente como la sensacion de tener un hijo y ambas satisfacciones tanto las alegrias como las sensacion de dejar un legado, son cosas bonitas que merece la pena hacer pero no me daran la felicidad. Porque aquello que yo llamo felicidad y que sin duda difiere de lo que otras personas pueden entender como tal, es la satisfaccion de estar vivo y sentir los diminutos placeres del momento presente, el respirar, ver, que la brisa me acaricia.